Los tiempos actuales precisan de una masa crítica de seres despiertos, ¡trabajemos para ampliarla!

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jueves, 20 de octubre de 2016

Canalización de Ludwig Van Beethoven por Kris-Won (20-10-2016)


20 años tañendo mi batuta para descubrir el valor del silencio. El deleite de escuchar una sinfonía perfecta musicalmente hablando, no se compara con la suprema belleza del silencio.
         Yo lo descubrí después de haber pasado sordo la mitad de mi vida. Entonces me pareció una horrible tragedia, pero sólo después de desencarnar fui consciente del inmenso regalo de Dios que tuve.
         Amadísimos hermanos, hijos todos del Altísimo, la cruda verdad es que la inmensa mayoría de las personas utilizan el tiempo de que disponen en sus vidas en búsquedas vanas y pasatiempos que son más ´pierdetiempos´.
         Si cada persona en este mundo utilizara una décima parte de su existencia inmersa en su ser interior, el mundo no sería lo que es ahora, un cúmulo de caos, donde conviven la miseria y la opulencia más descarada, sino que sería un mundo justo y equitativo.
         La cordura, la sensatez y el sentido común no brillarían por su ausencia, como está ocurriendo en estos tiempos de la historia que están viviendo ahora.
         Muchas de las calamidades que azotan al ser humano hoy en día podrían haberse evitado si el hombre oyera tan sólo un poco la voz de su conciencia, en vez de oír tanta música disonante y sonidos desagradables como se escuchan en cualquier ciudad de cualquier país de la Tierra. ¡Qué horror!
         Un ejemplo de cómo ha degenerado el ser humano es comprobar cómo ha degenerado la música y el gusto musical de la gente, ¡eso realmente dice mucho del grado de ignorancia en que están sumidas tantas personas, incluidos universitarios, políticos y muchos que se autodenominan ‘intelectuales’!
         ¡Insensatos! Creen que porque hablan con mediana elocuencia y dominan una cierta cantidad de vocablos pueden llamarse intelectuales. ¡Intelectuales de la ignorancia!
         Pero hablemos un poco sobre ti, sobre lo que puedes hacer con tu vida, tú que estás leyendo estas líneas ahora mismo.
         Dedica una parte de tu tiempo cada día para recogerte en un lugar tranquilo y penetrar con osadía en el inestimable tesoro oculto de tu mundo interior.
         ¡No pierdas el tiempo distrayendo la mente con tanta música y tantas películas que tienen ahora a su disposición!
         Elige esos momentos para desconectarte del mundanal ruido y sumergirte en la paz, la quietud y el sosiego de la sutil presencia de Dios en tu corazón. Haz eso con regularidad, no sólo en algunos momentos esporádicos donde puedas sentir la necesidad de recogimiento interior.
         Busca esos momentos diariamente, y con el tiempo descubrirás que ya no puedes vivir sin dedicar esas parcelas de tiempo a tu búsqueda interior.
         Si lo haces así, estarás navegando con la proa firmemente dirigida hacia la meta ulterior de la realización del Ser, que alcanzarás con seguridad y sin lugar a dudas, si eres persistente en tus meditaciones diarias.
         A partir de aquí, se te abren dos caminos, con un resultado muy diferente entre sí: o continúas realizando actividades con el único fin de distraer tu mente, o aceptas el reto de descubrir la Verdad de la Vida y averiguar quién eres realmente.
         Yo aprendí más cuando quedé sordo que lo que aprendí antes de mi sordera, porque ésta me obligó a refugiarme en mi silencio interior, desde donde creé mis mejores composiciones, por tan sólo escuchar la voz de mi propio ser interior, que aunque lo ignoremos, siempre está ahí.
         Ahonda, mi buscador hermano o hermana, profundiza en el maravilloso tesoro que hallarás en tu corazón, y que permanecerá allí tanto si lo buscas como si no.
         Y que esa luz interior te ilumine, como lo hizo conmigo, un poquito entonces y mucho más cuando abandoné mi vestidura carnal.


         Fuente:  Ludwig Van Beethoven
         Canal:    Kris-Won











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